20 años de miedo

Baja el sol y estoy sola con las nenas, Esteban no está. Es momento de preparar la madriguera. Cierro las persianas, pongo la alarma, prendo las luces de afuera y confío en que mi perra de 2 kilos va a ladrar si escucha algo raro. Cenamos, la pasamos lindo. Al acostarnos, oscuridad y tensión. “No …