El pañuelo de Mani

Foto de Maria Eugenia Rodríguez (1)
Escuela Rural del Paraje La Hormiga

Cerca de la central térmica para la que trabajo vive una nena que se llama Mani. Bueno, no, no se llama así, pero supongamos que sí. La conocí hace un par de inviernos en una visita a la Escuela Rural del Paraje La Hormiga, a unos 30 kilómetros de Bahía Blanca. Eran 60 m2 con una cocina, un baño y una puerta de chapa rodeado de pasto escarchado y un alambrado. A pocos metros había un molino, cuya base, por la misma estructura de metal, era el único lugar con señal de celular. Lo llamaban el “cyber”.

Mani estaba por terminar el Primario y era una de las seis alumnas de toda la escuela. Ese día había preparado uno de los Cuentos de la selva de Horacio Quiroga y lo leyó parada delante de su maestra, compañeros y mío. El pelo hacia atrás con una cola tirante, el delantal blanco sin manchas, la voz baja. Llevaba un pañuelo alrededor del cuello igual que su maestra/directora/secretaria/preceptora. La copiaba.

Al año siguiente a Mani le tocó empezar el Secundario y su familia quiso que lo hiciera y que lo hiciera bien, así que decidió mandarla a “la ciudad” y entró a la Escuela Media N° 3 de Bahía Blanca. Pero estaba la complicación del traslado. Su papá, peón de campo, sólo tenía  un viejo Renault y no había plata para combustible, mucho menos para un remis. Además, cuando llovía los caminos rurales eran -son- intransitables. Así y todo consiguieron ayuda y hoy Mani está en segundo año. Su boletín 2016 tuvo puros dieces.

La familia nunca se animó a pedir nada. Fue la maestra rural la que se ocupó de llamar a instituciones y empresas para buscar ayuda. A mí me pidió que intercediera por la central y le tuve que decir que no: ocuparse del transporte de una nena a diario no podía ser responsabilidad de una empresa. La ayuda que hay, del dueño del campo y otros conocidos, no se sabe hasta cuándo será. Y el Secundario es largo.

Mientras tanto, la hermana menor de Mani continúa el Primario en la Escuela Rural de La Hormiga. El otro día llegó con un pañuelo en el cuello igual al de Mani. En realidad era una parte: Mani se había dado cuenta que su hermana también quería copiar a la maestra y había cortado el pañuelo en dos.

Ojalá alguien lea esto y se le ocurra algo, una idea de ayuda para que Mani pueda trasladarse y terminar el Secundario. El contacto, claro, es su maestra rural, cuyos datos yo lo puedo dar por privado. Nadie mejor que ella sabe cuánto Mani quiere estudiar.

4 Replies to “El pañuelo de Mani”

  1. sisisi si conozco del esfuerzo de sus maestras y de la comunidad cercana al paraje ,, no hace mucho se corto el camino por las fuertes lluvias , por pedido de su directora (pese al barro , caminos inundados y paros que no adirieron ) y algunos vecinos, se restablecio nuevamente el camino y prontamente las clases ,, propuse en en barrio de la cuidad que patrocinaran esa escuelita LA 56 ISLAS MALVINAS , están evaluandolo y si creo que SE PUEDE !!! saludos

    1. Hola Gustavo, no sé a qué barrio te referís, pero si se puede hacer algo por la escuela, buenísimo. El dato de la maestra lo debés tener, por lo que leo, sino yo te lo paso. Gracias por leer, un saludo.

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