Cómo explicarles

Hola hijas. Mientras escribo esto ustedes miran una película. Menos mal, entraron a casa. Hace un rato jugaban afuera en el patio en la parte lindante con el vecino, donde hay cinco o seis albañiles, y me dio miedo.

Hay prejuicio y horas de consumo de medios para sentir eso. ¿Por qué me dan miedo los albañiles y no, por ejemplo, el vecino? Será que a los pibes no los conozco, como tampoco conocía al que a los 13 años se me acercó y me manoseó en la calle. Hoy se habla muchísimo de todo esto. Sin embargo a mí no me sale explicárselo. Tienen 7 y 4 años, son muy chiquitas. En código de diario es así: en Argentina matan a una mujer cada 30 horas.

Tu dulzura me da miedo, María. Temo que algún día se la muestres a alguno de los “cazadores”. Y vos, Tonita, que ya vas a segundo grado y sos tímida. El otro día te lo quise explicar y no me salió. Vos jugabas arriba de la cama con una muñeca y yo, descontextualizada y torpe, te salí de la nada:

—Tonita, ¿vos sabés que no tenés que hablar con extraños, no?

—¿Qué?

—Eso, que no hables con alguien que no conocés.

—Bueno.

Y ahí quedó. No sé cómo abordar esto. No da que te cuente que la semana pasada violaron y mataron a Micaela García de 16 años en Entre Ríos, de una manera muy parecida a otra Micaela acá en Bahía Blanca hace un año. Vos rezaste por ella en el colegio, la Micaela de Bahía, ¿te acordás? La Policía la buscó un mes mientras todos esperábamos en vilo que apareciera viva, aunque intuíamos que era casi imposible. Su cuerpo estaba al lado de la termoeléctrica donde trabajo yo; en un descampado, como en la mayoría de los casos.

El feminismo como movimiento de lucha contra todo esto está desgastado. Se lo relaciona con algo alienado, histérico. Para muchos/as, ser feminista es ser neurótica. Como si todas quisiéramos protestar haciendo caca en Iglesias o diciendo barbaridades en Twitter. Sin llegar a tanto, muchos, incluso tipos sensatos, te ponen mala cara si hablás de desigualdad en sueldos, miradas ajenas y oportunidades. No porque no lo vean o entiendan, sino porque les aburre.

No sé si esto tiene solución, pero confío que su generación va a ser más despabilada. Creo -y espero- que ustedes dos van a saber reaccionar si un novio les da un empujón o les tira del pelo en una discusión. Creo que la misma cultura va a parar antes de más Micaelas.

Siguen mirando la película y pienso en los albañiles de al lado, a lo mejor son buenos pibes; es lo más probable, de hecho. Pero ¿qué quieren que les diga? El miedo -al menos el mío- a veces puede ser así: prejuicioso y difícil de poner en palabras.

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